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Prevención y Salud Laboral

Consejos para un vida sana: PÍLDORAS SALUDABLES

En tiempo de alergias....

En España existen unas 16 millones de personas alérgicas, de ellas,  ocho millones lo son a los pólenes. Las gramíneas, principalmente, junto al olivo, el ciprés, la salsola, el plátano de sombra y la parietaria son las plantas más conflictivas, dada su abundancia en España.

Por si fuera poco, las alergias a los póneles ahora se están complicando con las alimentarias, ya que muchos vegetales comparten gran cantidad de proteínas con el polen y “hay pacientes que empiezan siendo alérgicos a este y acaban sufriendo sensibilidad a los alimentos”.

Esto ocurre porque, al igual que las partículas contaminantes aumentan las proteínas alergénicas en los pólenes y ayudan a su transporte. Un reciente estudio europeo destaca que también la proteína LTP, de transferencia de lípidos, presente en gran cantidad de vegetales, como el melocotón, está provocando estas nuevas situaciones.

 ¿Cómo se producen las enfermedades alérgicas?

Las enfermedades alérgicas se producen por una alteración del sistema inmunitario en la que participan distintas células, principalmente mastocitos, basófilos, linfocitos y eosinófilos. El desencadenamiento de una reacción alérgica supone la liberación de mediadores inflamatorios que son los responsables inmediatos y tardíos de los síntomas que padecen las personas alergicas. Las sustancias que causan alergia se llaman alérgenos, y son moléculas capaces de estimular nuestro sistema inmunitario para que genere unos anticuerpos especiales de la clase IgE. Los alérgenos transportados más frecuentemente por el aire son los pólenes, los hongos, los ácaros y los epitelios de animales domésticos. También son alérgenos importantes algunos alimentos, las picaduras de abejas y avispas, y los medicamentos. Las enfermedades alérgicas tienen un claro componente hereditario y, aunque se han producido importantes avances en su investigación, queda todavía mucho por descubrir, como predecir qué personas desarrollarán alergia, y a cuáles habrá que exponer o no y a qué influencias ambientales, para evitar que se manifieste la enfermedad.

 Consejos para afrontar la primavera dirigidos a los alérgicos al polen:

  1.  Identificar el tipo de polen que le provoca alergia para conocer mejor las plantas que lo producen.

  2. Si quiere hacer actividades al aire libre, evitar zonas donde existan plantas que le produzcan alergia y las horas de máxima concentración de polen (de las 5.00 a les 10.00 horas y de les 19.00 a les 22.00 horas).

  3. Utilizar gafas de sol.

  1. Cerrar las ventanas de casa durante la noche.

  2. Tender la ropa dentro de casa para evitar que se acumule polen.

  3. Procurar no desplazarse en moto o en bicicleta. Si se va en coche, hacerlo con las ventanas cerradas.

  • Algunos de los medicamentos utilizados en el tratamiento contra las alergias pueden causar somnolencia y afectar la capacidad de conducir vehículos. Revise las advertencias que aparecen en el envase y el prospecto de los medicamentos.

 A veces unos pequeños cambios en nuestra alimentación nos puede ayudar a sobrellevar mejor nuestra alergia:

 Probióticos

En época de alergias es importante mantener el sistema inmunitario en buen estado, para lo que los probióticos hacen la función perfecta: tanto los yogures naturales como aquellos reforzados con lactobacillus se vuelven imprescindibles a la hora de reducir los síntomas de la alergia.

Omega-3

Gracias a su poder anti-inflamatorio, los ácidos grasos Omega-3 contenidos en alimentos como el atún o el salmón ayudan a mejorar dos de los efectos más directos de la alergia: el asma y la piel irritada. Según la revista 'TIME', comer 300 gramos de salmón a la semana en primavera mejorará los efectos de la primavera.

Comidas sin especias

Durante los días en los que los picos de alergia son más pronunciados, conviene evitar las comidas demasiado especiadas o picantes, ya que reducen el efecto antihistamínico al provocar grandes flujos de histamina, que afecta doblemente en temporada de alergias.

Antioxidantes naturales


La función antioxidante trabaja como un antihistamínico natural, por lo que alimentos como las cebollas, pimientos, frutas del bosque o el perejil, se hacen imprescindibles durante la temporada de alergias, ya que contienen quercitina, uno de los principales antioxidantes, presentes en frutas y verduras.

Una taza de té

 

El té (sobre todo el té verde o versiones sin teína) contiene antihistamínicos naturales que ayudan a reducir los síntomas de la alergia. Optar por una taza de té caliente nada más levantarse ayuda a prevenir los estornudos. Para los ojos rojos, nada como unas bolsitas de té usadas bien frías para desinflamar y reducir las rojeces.

Dieta mediterránea baja en sal

 

Reducir el contenido de sal de los alimentos mejora los síntomas del asma así como el funcionamiento de los pulmones. Además, optar por una de las dietas más sanas del mundo como es la mediterránea (muy completa en frutas, verduras, cereales, pescado y, sobre todo, aceite de oliva) es el arma perfecta contra los síntomas más agudos de la alergia.

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