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Prevención y Salud Laboral

Consejos para una vida sana: PILDORAS SALUDABLES

Recomendaciones contra el calor

RECOMENDACIONES CONTRA EL CALOR

Uno de los mecanismos que utiliza nuestro organismo para combatir el calor, es la evaporación.

Cuando la temperatura corporal alcanza un cierto nivel, se suda; al evaporarse el sudor se enfría la piel y este enfriamiento se transmite a los tejidos. A través de la evaporación, el sudor enfría la piel y ésta la sangre.

Si la humedad atmosférica es superior al 60% y la temperatura ambiental por encima de 32º, el sudor no se evapora, no disipándose el calor. Así pues, la Humedad es un factor fundamental.

La sudoración no se pone en marcha hasta que no se hace necesario enfriar la temperatura corporal. Se pierde aproximadamente 1 caloría por cada 1.7 ml de sudor. Desafortunadamente, incluso en los casos de máxima eficacia, el sudor sólo puede eliminar entre 400-500 calorías /hora 

El sudor está formado por sales (Cloruro sodico), agua, pequeñas cantidades de potasio, urea, trazas de electrolitos y ácido láctico.

Cuando la temperatura ambiental excede a la corporal, el calor se pierde sólo por la evaporación asociada al sudor.

El principal mecanismo para disipar el calor es aumentar la sudación. Su mantenimiento requiere la reposición de las pérdidas de líquidos y de iones de Cloro y Sodio. De lo contrario, no sería posible mantener la producción de sudor de forma indefinida. 

Si el calor se mantuviera, la producción de sudor disminuiría y se incrementaría la temperatura corporal, al mismo tiempo que se produciría una dilatación de los vasos de la piel (venas y arterias), disminuiría el volumen total de sangre, la frecuencia cardiaca, el flujo renal y de la diuresis (orina). Este fenómeno se conoce como golpe de calor.

Protegerse del calor:

Evitar las salidas y las actividades en las horas más calurosas (generalmente entre las 2 y las 6 de la tarde) y más aún las actividades físicas como deportes y trabajos que requieran un importante esfuerzo físico. S i es necesario salir de casa a esas horas, buscar la sombra y llevar agua. Ponerse un sombrero, utilizar ropas ligeras y amplias y de color claro (de algodón a ser posible).

Si tenemos síntomas de fatiga por trabajar a altas temperaturas, se recomienda el aporte vitamínico, en especial vitamina B y C.

Cerrar las persianas y las cortinas de las fachadas expuestas al sol. Mantener las ventanas cerradas cuando la temperatura exterior sea superior a la temperatura interior. Abrirlas por la noche, provocando corrientes de aire.

Refrescarse: Permanecer dentro de vuestra casa en las habitaciones más frescas. Ducharse o bañarse varias veces al día o humedecer el cuerpo.

Beber líquidos en abundancia, incluso sin sed:

Ingerir dos vasos de agua antes de empezar a trabajar.

Ingerir líquidos a menudo y en cantidades pequeñas (un vaso de agua cada 15 0 20 minutos).

Beber antes de tener sed, cuando ésta aparece ya empezamos a estar deshidratados.

La bebida más recomendable es el agua no carbónica a una temperatura de 9 a 12 º C, aunque también es recomendable el té con limón o zumos de frutas (naranja, uva, tomate) diluidos en proporciones de tres partes de agua por una de zumo.

Suministrar sales al cuerpo, bien mediante bebidas que contengan cloruro sódico o agua con un aporte de 7 gramos de sal por litro

Evitar la ingesta de alcohol, bebidas estimulantes y en particular bebidas con cafeína.

Comer como de costumbre. Hacer varias comidas al día, incluyendo frutas y verduras (salvo en caso de diarrea).

Evitar comidas copiosas.

Las personas de edad avanzada y los niños son más susceptibles de padecer problemas relacionados con el calor, así como las personas que realizan una actividad física importante.

Pedir consejo a nuestro médico. Sobre todo si se toman medicamentos, o si aparecen síntomas no habituales. Las personas tratadas con determinados medicamentos deberán extremar las precauciones. Es el caso de los fármacos diuréticos, que pueden facilitar aún más la pérdida de líquidos, y de los tranquilizantes y antidepresivos, que en cierta forma impiden la pérdida de calor del organismo.

En otros casos, los medicamentos agravan los efectos del calor, como por ejemplo los antihipertensivos, que hacen bajar la presión arterial. También puede presentarse un aumento del efecto del medicamento a causa de la deshidratación, que puede reducir la eliminación del fármaco.

¡ATENCIÓN!

Si observamos que una persona padece varios de estos síntomas podríamos estar ante un golpe de calor :

- sed intensa y sequedad en la boca
- temperatura mayor a 39º C (medida en la axila)
- sudoración excesiva
- sensación de calor sofocante
- piel seca
- agotamiento, cansancio o debilidad
- mareos o desmayo
- vértigo
- calambres musculares
- agitación
- dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos
- dolores de cabeza (sensación de latido u opresión)
- estado de confusión, desorientación, delirio o incluso coma o convulsiones

 Pida ayuda llamando al 112

Mientras tanto:

Lleve la persona a un lugar fresco. Hágale beber. Quítele la ropa. Rocíe su cuerpo con agua fresca o póngale sábanas húmedas. Provoque corrientes de aire


  En los bebés además puede aparecer:

- la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal.
- Irritabilidad (llanto inconsolable en los más pequeños).

 Los golpes de calor se pueden prevenir en los niños:

- Ofreciendo líquidos (agua o zumos naturales) a los bebés y niños, con frecuencia

- Ofreciendo el pecho a demanda al lactante

- Realizando varias comidas ligeras a lo largo del día y a ser posible frescas o a temperatura ambiente

- Bañando a tu hijo con más frecuencia

- Realizando actividades más relajadas a los niños

- Manteniendo a los más pequeños protegidos del sol, principalmente en las horas de más calor

- Procurando estar en lugares frescos y ventilados

- Vistiendo a los bebés con ropa ligera, de algodón

- Evitando estar mucho tiempo dentro del coche

 

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